El material

El material

En cuanto al material elaborado, debemos recordar que, en los inicios, el proceso de edición tenía serias dificultades. En los centros todavía no se disponía de fotocopiadoras y todo se hacía con ciclostil. Había que contar cuántas copias eran necesarias en cada clase y es evidente que la calidad de las mismas no era la deseada. Surgió entonces la posibilidad de publicar los materiales en el ICE de la UAB, lo cual supuso una mayor comodidad y una posibilidad de mejor difusión. Eran unos fascículos temáticos (La medida y los números, Funciones, El número real, Las funciones lineales y cuadráticas, Las funciones circulares, progresiones, Las funciones exponencial y logarítmica, Derivadas, Los números enteros) que se revisaban una y otra vez antes de cada nueva edición.

Hay que señalar que un rasgo peculiar de las publicaciones del Grup Zero es que las primeras se editaron, por separado, en catalán y en castellano, y más tarde solo en catalán, como contribución del grupo a la política de normalización lingüística que apenas se había iniciado. Las primeras publicaciones fueron gratuitas para el alumnado y más tarde fueron subvencionadas por el ICE de la UB inicialmente y, después, por el de la UAB. Posteriormente, ya en 1980, la editorial Vicens Vives publicó la mayoría de estos fascículos en una edición especial en colaboración con el ICE de la UAB.

No es este el lugar para entrar en los detalles de los materiales del Grup Zero. Pero sí parece interesante fijarse en los objetivos, explícitos en documentos del grupo, y en la estructura general de los temas.

Desde la óptica de una formación de base para todo el alumnado, las matemáticas que se enseñaran debían ser significativas tanto para el alumnado que pensara en seguir estudios superiores como para el que se incorporara al mundo del trabajo una vez finalizados los estudios de secundaria.

Entre los objetivos globales que se planteaban en el Grup Zero destacan cuestiones como enseñar a leer y a expresarse; ofrecer un bagaje de formación-información básico, como el necesario para leer la prensa o integrase en el mundo laboral; ofrecer una enseñanza que ayude a conocer el entorno del alumnado y le permita estudiar problemas reales; fomentar el sentido crítico; promover el trabajo colectivo y solidario; desarrollar la creatividad, la imaginación y el gusto por el trabajo; en definitiva, formar ciudadanos.

Entre los objetivos específicos de la enseñanza de las matemáticas podemos destacar los siguientes: ofrecer una imagen de las matemáticas como un instrumento de trabajo y de análisis; enseñar unas matemáticas como ciencia abierta, experimental y no solo deductiva; hacer unas matemáticas con soporte real que permitan responder a la pregunta ¿y esto para qué sirve?; intentar desbloquear la aversión de una parte del alumnado hacia las matemáticas.

De acuerdo con esos objetivos se elaboraron unos materiales que pretendían: tener en cuenta los niveles de rigor adecuados a cada etapa de formación, dosificando las abstracciones de acuerdo con el proceso histórico y el principio genético; romper el aislamiento con las otras disciplinas; plantear problemas de la vida diaria y del entorno del alumnado. Sin embargo, se era consciente de las limitaciones con las que se enfrentaba una propuesta de estas características: los propios programas oficiales, las dinámicas de trabajo institucionalizadas de los centros de secundaria o la propia formación sesgada del profesorado del grupo.

La estructura general de los temas que se desarrollan en los primeros  fascículos constaban de cuatro etapas: problemas de introducción; generalización y obtención del modelo matemático; manipulación del modelo o ejercicios de aplicación; y problemas de consolidación. Partiendo de unos problemas concretos se construye el conocimiento matemático abstracto; una vez establecido el modelo matemático se pasa a aplicarlo, primero de una forma abstracta, académica, manipulativa, que sirva para fijar las ideas, y después a situaciones reales concretas, más complejas que las iniciales. Seguramente, la etapa de problemas de introducción es la más característica del proyecto del Grup Zero. A partir de unas situaciones reales sencillas, que se suponían motivadoras para el alumnado (cuestiones de la vida diaria, del entorno, problemas de física, observaciones científicas), redactadas de forma clara y orientada a la ejecución del problema, se propiciaba que el alumnado se interesase y adquiriese seguridad.

La búsqueda y redacción de los problemas de introducción, la observación de la reacción del alumnado y de su potencial para generar o no una actividad matemática en el aula, han supuesto, junto a otros centros de interés, una causa de la evolución en el grupo a lo largo de los años.

Aquest text és part de l’article: Carmen Azcárate, Mª José Castelló, Carles Lladó. “El Grup Zero”, Revista Uno, nº 55, Juliol 2010.